RAFAEL DE PENAGOS

Los paraisos perdidos pueden ser paraisos porque estan perdidos.Escribo esta web durante las interminables horas que paso esperando a que haga efecto el "paracetamol" que tomo para que mi artrosis deje de molestarme y asì despuès poder dedicarme a mi pintura y a mi maqueta de trenes.

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APUNTE BIOGRAFICO

     Madrid (1889 - 1954)

Con el cambio de siglo, aparece matriculado en la Escuela Superior de Artes e Industrias y en 1904 en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando donde tuvo como profesor entre otros a Muñoz Degrain. Ya en este momento comienza a hacer dibujos para "La novela ilustrada" dirigida por Vicente Blasco Ibáñez.

El cartel como genero, toma significación a partir de 1870, momento en que las prensas xilográficas son capaces de reproducir grandes láminas a color en cantidades elevadas, y las condiciones sociales crean una nueva relación entre cliente y proveedor basada, en la necesidad del sistema capitalista de extender los mercados. Se atribuye la invención del cartel a Jules Cheret que en 1866 comenzó a inundar con su obra las calles de París, contribuyendo a un imparable proceso de "masificación de la obra de arte. La generación anterior a Penagos, es la de Lautrec.

Con sus carteles, realiza un registro de usos y costumbres del momento, pero también propone nuevos modos de vida. Edgar Neville dijo que "las mujeres de Penagos enseñaron a las españolas a no ser gordas" a pintarse las uñas de rojo o a fumar y leer "la Esfera". Estructuralmente, se caracteriza por la elaboración rápida, simplicidad en el diseño que favorece una inmediata percepción, atrevimiento cromático, que atrae la mirada del viandante, y la concisión en el texto escrito.

Las estilizadas muchachas de Penagos son ágiles, flexibles y muy espigadas. Tal como señaló el mismo autor: “Yo creo que en la estilización se puede ir hasta el extremo, después le sobrecoge a uno la sospecha de que empieza a dejar de ser sincero consigo mismo. Me parece que yo poseo una manera de ver y a ella me atengo”.

Mujeres fumando. Mujeres de guantes largos. Mujeres estilizadas y sus vestidos de telas soñadas y detalles de lujo. Mujeres empinadas en altos tacones. Peinados y maquillaje fabulosos.Cerca de ochenta ilustraciones y acuarelas de Penagos dan cuenta del universo femenino de las décadas del 20 y del 30, marcadas por un malicioso cóctel de actitud sutil y desafiante. De suma coquetería y cigarrillo en mano, contrariando las costumbres pretéritas, cuando echar humo era sólo cosa de machos.Sus conocidísimas figuras femeninas, maquilladas, modernas y coquetas, se convirtieron en el modelo de los "felices años veinte" madrileños.Desarrolló su faceta ilustradora mediante colaboraciones en prensa y carteles para los Bailes de Máscaras del Teatro Real, del Círculo de Bellas Artes y para los espectáculos de Tórtola de Valencia, evolucionando hacia unas líneas claras y fluidas, estilización y elegancia características de la Belle Époque.

Posteriormente viaja a Barcelona y a Londres, a cuya pujante burguesía plasma en los dibujos que publica en España en las revistas La Esfera, Nuevo Mundo, Blanco y Negro y ABC. En 1915 vuelve a establecerse en Madrid, donde se convierte en colaborador habitual de la casa Gal, con un estilo que va dejando atrás el modernismo para imbuirse en un creciente Art Déco, especialmente a partir de 1917, tras el impacto que le producen los Ballets Rusos. Durante las décadas de 1920 y 1930 sus colores se hacen más ácidos, su línea se torna más marcada y desaparece el sombreado. En 1925 recibe la medalla de oro en la Exposición Internacional de Arte Decorativo de París. En esta etapa, su trabajo abarca desde la confección de carteles para la industria cinematográfica hasta la colaboración en editoriales y publicaciones periódicas varias y el diseño gráfico de anuncios publicitarios, como el del jabón Heno de Pravia.

Los años cuarenta están protagonizados por sus viajes por Latinoamérica, cuya bonanza económica favorece la publicación de sus dibujos, especialmente en Chile y Argentina. Finalmente, en 1953 regresa a Madrid, donde muere al año siguiente.

En 1908, envía sus primeros carteles para los concursos de Baile de Máscaras y Teatro Real del Círculo de Bellas Artes, institución de la que a lo largo de su carrera, recibirá numerosos premios y de la que llegará a ser secretario en 1919. Asiduo a las tertulias del Café Gijón, cuentan entre sus amigos Pio Baroja, Valle Inclán y Antonio Machado, es decir, Penagos se encuentra absolutamente integrado a la vida social e intelectual del momento

1913 es el año en que realiza su primer viaje a París con una beca para ampliación de estudios, contando con el apoyo de Sorolla y Menéndez Pidal. En esta ciudad toma contacto con las nuevas tendencias estéticas que invaden Europa, Art Decó o Futurismo y que pronto va a incorporar a su creación.

Comenzada la Gran Guerra, cuyo estallido le sorprende en Inglaterra, regresa a España e inicia su colaboración en diferentes revistas y periódicos como La Esfera, ABC, Nuevo Mundo y en 1915 ilustra los populares "Cuentos de Calleja". En 1927 realiza el cartel de la película "La hermana San Sulpicio" de Florián Rey y portadas para libros de la editorial Espasa - Calpe

En 1935 es nombrado Catedrático de Dibujo tras superar la oposición requerida y comienza a ejercer como tal en el Instituto Cervantes.

En 1889, la FUNDACIÓN MAPFRE adquiere la colección más importante que existe del artista gracias a la donación de su hijo Rafael. Esta recopilación está compuesta por 246 obras. La exposición que se presenta constituye una cuidada selección de estos fondos, que permite mostrar, por primera vez en Salamanca, un panorama completo de la obra de Rafael de Penagos

 

 

LA ILUSTRACION

La Ilustración fue un movimiento cultural europeo que se desarrolló –especialmente en en Francia e Inglaterra– desde finales de la siglo XVIII hasta el inicio de la Revolución Francesa, aunque en algunos países de prolongó durante los primeros años del siglo XIX. Fue denominado así por su declarada finalidad de disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón. El siglo XVIII también es conocido como el Siglo de las Luces.

Los pensadores de la Ilustración sostenían que la razón humana podía combatir la ignorancia, la superstición y la tiranía, y construir un mundo mejor. La Ilustración tuvo una gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. La expresión estética de este movimiento intelectual se denominará Neoclasicismo.

DEFINICION

La Ilustración (Lumiéres, en francés; Enlightenment, en inglés; Illuminismo, en italiano; Aufklärung, en Alemán), en frase de uno de sus más importantes representantes, D'Alambert, «lo discutió, analizó y agitó todo, desde las ciencias profanas a los fundamentos de la revelación, desde la metafísica a las materias del gusto, desde la música hasta la moral, desde las disputas escolásticas de los teólogos hasta los objetos del comercio, desde los derechos de los príncipes a los de los pueblas, desde la ley natural hasta las leyes arbitrarias de las naciones, en una palabra, desde las cuestiones que más nos atañen a las que nos interesan más débilmente». Esto mismo nos indica que, más que el contenido mismo de sus doctrinas, lo original del movimiento fue la forma de pensamiento.

 

 

LA ILUSTRACION: ¿ARTE O DISEÑO?

El dilema entre las disciplinas del Arte y el Diseño es renovado por la interdisciplinariedad dominante. Las estrategias de ambas disciplinas se superponen. El diseño se disuelve hacia las estrategias de la Institución-Arte mientras el Arte más propositivo se aleja de la trama institucional adentrándose en las imágenes cotidianas, fundiéndose en las prácticas de visualidad de la sociedad contemporánea. Finalmente, la identificación como diseñador o artista proviene más de una decisión individual que de disciplina. La identificación de sus trabajos como arte o diseño dependerá del concepto que el individuo se forme sobre lo que es ‘Arte’ y lo que es ‘Diseño’. Las teorías sobre lo que hace a una acción u objeto ser arte son variadas y el concepto no ha sido homogéneo a través de las épocas. La idea actual proviene de los cambios sociales del siglo XVIII que convierten el Arte en una industria millonaria del espectáculo, aunque, también, el arte se disuelve en la actualidad en la esfera extendida de la imagen, reconsiderándose si existe como entidad cultural cuando se opina que el diseño es el arte de nuestros días. Son las manifestaciones del diseño las que acaparan las prácticas simbólicas más activas hoy en el panorama artístico.

Abordaré la ilustración como síntoma y protagonista del dilema inmediato que marca la proximidad y las distancias presentes entre el producto de diseño y el producto de arte, todavía dentro del terreno de la creación individual y concreta de una imagen, donde muchas veces la única diferencia estriba en el enfoque funcional entre una ilustración y un cuadro: Un ilustrador entrega un original para su reproducción, mientras el artista entrega el original de la obra para ser comercializado por la galería. La ilustración es la realización del campo del diseño más inmediatamente considerada cercana a la producción artística, tanto que se le ha dado en llamar, eufemísticamente diferente, ‘arte aplicado’. Tiempo atrás, los artistas serios evitaban la ilustración como a una plaga. En la década de los 60, con el estilo formalista y expresionista en boga, no se suponía al pintor utilizando sus habilidades para describir historias. El propio Andy Warhol, a mediados de la década de los 50, se identificaba como ilustrador comercial y diseñador de escaparates, no siendo considerado como pintor por la comunidad artística. Sin embargo, en los círculos de arte de hoy es difícil encontrar un artista que su trabajo, en el fondo, no ilustre algo.

La ilustración ha sido situada entre medias del arte y el diseño. Sin ser considerada totalmente en el campo del diseño, tampoco es apreciada como creación de arte.

Restringiéndonos a los aspectos formales, la creación de una imagen de arte destinada a un fin de reproducción, producto de un encargo, demerita su valoración, a pesar de la excelencia que se muestre en su ejecución. Se queda en tan sólo una ilustración. El Arte, como consecuencia de los cambios originados en el siglo XVIII con el desplazamiento del mecenazgo del arte al mercado del producto artístico, se muestra autónomo y emancipado de la actividad de encargo. El mercado del arte se fundamenta sobre la creatividad y la libertad del artista como valores de cambio.

La ilustración comercial y la caricatura, reproducidas en diversos medios desde el cartel a la revista son un elemento crucial, con posibilidades ilimitadas, en la comunicación visual de la sociedad presente. La efervescencia e importancia de la ilustración actual es puesta de relieve con la publicación de una recopilación de 150 ilustradores comerciales de 50 países en el libro de Julios Wiedemann, ‘Illustration Now’ de la editorial TASCHEN, y más tarde en un segundo volumen de ‘Illustration Now’. El estado de la ilustración actual es extremadamente ecléctico, personal, intensamente conceptual, astutamente ingenioso y expresivo.

En la sociedad actual, donde la comunicación de masas es primordial, la publicación impresa accesible por millones de personas supone ser el museo en las calles. Precisamente, la economía de distribución que la ilustración emplea ejemplifica la obsolescencia de los formatos enquistados del arte conservador. Como indicación de estos cambios definitivos que suceden incluso en el mercado tradicional del arte, hay que señalar lo que las galerías de arte de prestigio mencionan: Una buena parte de las ventas de un artista reconocido se realizan antes de la inauguración de la exposición en base a la presentación de las imágenes electrónicas en formato ‘jpg’ en su página web.

Gran cantidad de diseñadores se despliegan con habilidad en el terreno de la ilustración, como carrera de arte que no se permitieron seguir decidiendo diseño por la búsqueda de un adecuado fruto económico a sus estudios. Se mueven en la producción gráfica con eficacia y habilidad ejemplar, que muchos artistas de artes plásticas quisieran emular.

Ramón Almela

 

 

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